Cuándo avisa
- El agente deriva una conversación a una persona
- Un cliente marca su caso como urgente
- Un tema se repite lo suficiente como para merecer un artículo
- Una acción contra tu API falla y nadie lo ha visto
Slack no es un canal donde escriban tus clientes: es donde trabaja tu equipo. Cuando el agente deriva una conversación, la marca como urgente o detecta un tema que se repite, el aviso llega al canal que ya tenéis abierto, con el caso resumido y el enlace para abrirlo.
Qué resuelve
El trabajo invisible de un equipo pequeño es entrar cada media hora a comprobar si ha caído algo. Con los avisos en Slack ese hábito desaparece: si el agente lo cierra, no hay mensaje; si no puede, salta en el canal donde ya estáis. La bandeja deja de ser algo que hay que vigilar y pasa a ser algo que se abre cuando avisa.

Qué resuelve
Un aviso que dice «tienes un ticket nuevo» obliga a abrir la conversación, leerla entera y buscar en qué plan está ese cliente. El nuestro trae el plan, cuánto lleva esperando y lo que el agente ya intentó antes de derivar. Quien lo coge decide si es suyo sin salir de Slack, y si lo es, entra con el caso hecho.

Qué resuelve
La tentación de cualquier integración de avisos es notificarlo todo, y el resultado es un canal que el equipo silencia en dos semanas. Aquí eliges qué dispara aviso y en qué canal cae cada cosa: las conversaciones que el agente resuelve solo no generan ruido, que es la mitad de la gracia de tener un agente.

Qué hace
Una integración no sirve por estar en la lista: sirve por lo que le deja hacer al agente. Esto es lo que Slack pone encima de la mesa, y lo que el agente hace con ello sin que nadie mire.
Cuándo avisa
Qué llega al canal
Tres cosas concretas que cambian el día del equipo, no una lista de funciones.
El equipo deja de entrar cada media hora a comprobar si ha caído algo. Si el agente lo cierra, no hay aviso; si no, salta donde ya estáis.
Quien lo coge no tiene que abrir tres pestañas para entender qué pasa: plan, espera y lo ya intentado vienen en el propio mensaje.
Eliges qué avisa y en qué canal. Las conversaciones que el agente resuelve solo no generan ruido, que es la mitad de la gracia.
Tres pasos, y solo el primero necesita a un administrador de Slack. Lo demás se cambia después sin volver a conectar nada.
Entras en el panel de integraciones, eliges Slack y autorizas el acceso con la cuenta que ya usa tu equipo. Hace falta ser administrador en Slack, así que si no lo eres, este es el único paso que tendrás que pedirle a alguien.
Marcas los canales, los eventos y los campos de cuenta a los que puede llegar. Lo que no marcas no existe para él, y puedes cambiarlo cuando quieras sin volver a conectar nada.
Desde la primera conversación el agente consulta ese dato antes de contestar, resuelve lo que puede cerrar solo y pasa a una persona lo que no, con el caso ya montado.
Minutos, no una tarde. Autorizas el acceso y eliges qué puede ver; no hay que reescribir nada ni pedir un desarrollo para empezar.
Sí, y desde los dos lados: revocando la conexión en Intake o retirando el permiso desde Slack. El agente deja de consultar ese dato en el momento y sigue respondiendo con lo demás.
No. Todas las integraciones van dentro del precio por conversación resuelta: 0,41 € en anual. No hay complemento que comprar ni contador de llamadas.
El agente responde con lo que sí tiene y, si la pregunta dependía de ese dato, deriva a una persona diciendo por qué. Nunca se inventa el dato que no ha podido consultar.
No. Slack es para tu equipo. Los clientes escriben por el widget de tu producto, por email o por WhatsApp; lo que llega a Slack es el aviso de lo que necesita una persona.
El aviso trae el enlace a la conversación, que es donde se responde. Así queda todo en el mismo hilo y el cliente no recibe dos respuestas distintas.